El nacimiento de un bebé es lo más hermoso que puede haber, es una experiencia nueva, distinta a todas las expectativas y como unas nuevas responsabilidades. Pero ¿qué hacer cuando nuestras expectativas cambian y nuestros deseos deben tomar otro rumbo porque lo que ha llegado al mundo es una niña?
Seguramente hay muchos padres que hoy utilizan la tecnología y muchos sólo para saber si es niño o es una niña. Pero esto no debe ser un punto de partida para una serie de situaciones que a lo largo de la vida de la nueva criatura vaya a traer frustraciones, al contrario, estos deseos y expectativas pueden cambiar sólo si nosotros asumimos roles como verdaderos padres.
Muchos quedan desanimados por el simple hecho de que ha llegado al mundo una niña, pero también existen muchos padres que anhelan tener una niña en sus brazos y sentir sus pequeños latidos. Es el inicio de una nueva criatura que embellecerá el hogar, que dará vida a la familia que quizás está dando sus primeros pasos en los años del matrimonio.
El inicio de un nuevo ser, de una niña, merece cuidado amoroso y tierno, con los más dulces encantos que sólo los padres pueden dar. Es el primer paso para recibir al nuevo ser. Hay que prepara el corazón de antemano y no que la tecnología nos prepare para recibir al nuevo ser. No caigamos en el error de ser como las máquinas sino que como seres amorosos e inteligentes recibiremos en nuestro seno a un bello ser, a una niña, que brillará en nuestro hogar como las estrellas en el firmamento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario